Contaminación Inalámbrica

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Portátiles, internet inalámbrico y celulares han hecho que la vida sea más práctica: gracias a ellos, el trabajo puede llevarse a cabo en autos, centros comerciales y hasta en la habitación. Sin embargo, su mal uso suele traer problemas de salud.

A pesar de que el planeta tiene un diámetro de 12.756 kilómetros en el Eje del Ecuador, sus habitantes más alejados viven hoy a sólo un clic de distancia. Con apenas apretar un botón, alguien en Soacha puede entonces hablar con un colega en Beijing y mostrarle a través de una pantalla el repuesto que necesita encargar para su almacén.

Y después, mientras va en el auto por alguna congestionada calle del centro, puede enviarle un mensaje de texto a esa novia que está de vacaciones en una playa de Miami. Ya nadie vive desconectado ni en el amor ni en los negocios, pero la tecnología tiene un precio para la salud. Y el ser humano no se ha detenido a reflexionar sobre las consecuencias que conllevan el mal y excesivo uso de ella, tanto para él como para el medio ambiente.

El doctor Rafael Hernández, autor del libro Contaminación invisible, ha realizado investigaciones en campos electromagnéticos naturales y artificiales, desde hace 11 años. Y para el especialista, la responsabilidad es humana. “La tecnología es benévola —dice—, con excepción de la usada con fines bélicos, y lo que llega a ser dañino es el uso que cada uno le dé y los materiales con los que está diseñada”.

Pero, ¿cómo se puede lograr que el uso de dicha tecnología sea entonces inteligente? Según el experto, su utilización requiere de la toma de consciencia de todos los usuarios y conocer las características de cada aparato eléctrico o electrónico. Monitores y televisores, por ejemplo, son elementos que, así no estén en funcionamiento, emiten ondas. Por ello, Hernández sugiere que en el momento en que no se esté haciendo uso de ellos, lo mejor es desconectarlos.

Ricardo Guarín, arquitecto y especialista en feng shui y con 19 años de experiencia en el asesoramiento de empresas, opina que es necesaria la ayuda de elementos como agua, plantas y viento no solo para obtener un ambiente más limpio, sino más protegido. En la actualidad, las oficinas disponen de ambientes cerrados, aires artificiales y poco contacto con la naturaleza, que es el caso de la mayoría de los llamados edificios inteligentes.

Tanto Guarín como Hernández concuerdan en afirmar que la energía irradiada por los aparatos tecnológicos es acumulable y, por ello, el malestar no se percibe al instante. Y aunque las ondas electromagnéticas no producen enfermedades, sí estimulan a que ellas se desarrollen.

Para Guarín, además, una ‘torre’ de computador cerca de los pies puede causar problemas de fatiga y, como las ondas electromagnéticas son fuertes, el cuerpo comienza a trabajar para evitar verse afectado, lo cual trae como consecuencia que las defensas se bajen y el sistema se vuelva vulnerable. Y la tecnología aún no ha podido derrotar a la muerte.

La ubicación adecuada de los equipos electrónicos permite 60 minutos más de efectividad en los empleados.

Algunas recomendaciones

Las personas que están en continuo contacto con celulares, portátiles, teléfonos inalámbricos y manos libres, deben pasar 15 minutos fuera de la oficina. Se recomienda, además, desconectar en las noches televisores, decodificadores y teléfonos inalámbricos, y no cargar la batería del celular en la habitación.

Las capacitaciones por parte de las empresas permiten que las personas tomen consciencia sobre cómo usar, de forma inteligente, las bondades tecnológicas. También conviene asesorarse sobre la adecuada ubicación de elementos y materiales para ayudar a mejorar el rendimiento y la salud de las personas y el medio ambiente.

¿Cómo contrarrestar las ondas electromagnéticas?

Es indispensable que la ventilación sea amplia y que las ventanas por lo menos estén abiertas durante 30 minutos cada dos jornadas.

El aire natural permite que las ondas salgan de los lugares cerrados, e impide que ellas se concentren.

Los polos a tierra deben estar correctamente instalados. Con ello se logra conectar la electricidad y la energía a tierra, permitiendo que las ondas sean absorbidas por ella.

Los escritorios deben ser de madera o hechos en un material que no sea metal Este es un elemento que atrae las ondas y hace que la energía llegue más contaminada a las personas.

Es frecuente que el computador portátil esté ubicado en los muslos de las personas y ello es un error terrible para la circulación y las partes genitales femeninas y masculinas. Los iones positivos que irradian estos elementos son muy fuertes para el cuerpo.

Revista Misión Pyme Septiembre-Octubre de 2009