El Feng Shui la luz y el color

Indiferente a las texturas -que lisas son Ying y muy recargadas son Yang- el color es una influencia muy importante en nuestro estado anímico, pues éste genera estímulos que dependen de su uso correcto obteniendo beneficios o perjuicios; el color estimula nuestro animo a través de los centros glandulares o chacras que a su vez incitan reacciones positivas o negativas, las cuales son emotivas gracias a la emisión de pequeñas cantidades de hormonas –se obtendrán una hiperfunción o una hipofunción que se verán reflejado en nuestro ánimo y así mismo en nuestras relaciones sociales, personales, e intimas según en lugar donde se ubique.

El color está ligado a las emociones básicas pues el ser humano en su evolución social todavía obedece a patrones de comportamiento del ser primitivo; en nuestra primera etapa evolutiva de recolectores de frutas aprendimos a identificar aquellas comestibles o no según el color y la textura, lo que aun es un factor que estimula nuestra memoria básica, encontrando fascinantes los colores de flores y frutos frescos y sanos en contraste con el fondo que genera el follaje de la planta.

Los frutos en una buena mayoría están diseñados en tamaño, proporción, textura, forma, sabor y color para atraer animales, entre estos al homínido y al hombre por lo cual salivamos mas al estimulo de una roja y dulce fruta que al un rojo y crudo pedazo de carne sin cocinar; aunque la base de nuestras dietas son culturales y distintas según la zona en donde nos encontremos, aún coincidimos en el gusto básico por las frutas, por esta razón los colores frutales que en su mayoría son yang son apropiados para estimularnos positivamente al igual que los florales; por este mismo ejemplo encontramos desagradables muchos colores grisáceos, incluso en las mismas frutas cuando están en proceso de descomposición pues esto nos indica que no son aptas para el consumo. Estos colores son mezcla de varios colores con tonos y calidez específicos.

Reflexión del color

Un color en una pared se ve afectado para bien o para mal por el color de la pared opuesta o adyacente, puede cambiar el tono y por lo tanto influir de manera positiva o negativa en nosotros; esto se debe tener en cuenta para usarlo en beneficio o por el contrario puede hacernos caer en el error involuntario de combinar colores erróneos, los cuales influenciados también con la luz del sitio solar o artificial, proyectarían un color grisáceo de lectura errónea para los habitantes de la casa; es por esto que se deben tener en cuenta que siempre los colores terciarios, los cuales son los que se obtienen de la mezcla de tres colores para obtener uno nuevo, y para que a su vez se combinen con los de las paredes adyacentes y se obtenga una variación de tono controlado.