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Sobre Rafael Guarín

rafaelricardoguarinlopezTenia unos ocho años cuando conoció a Liau Hang Lee que seria su Maestro de Feng Shui por los siguientes ocho años; Hang Lee le enseñó sobre las escuelas del Feng Shui, le mostró el Luo Pan, el mapa Bagua, y en fin una cantidad de instrumentos, teorías y elementos que le permitirían “medir” distintos aspectos o dimensiones de los espacios para realmente llegar a entenderlos y posteriormente diseñarlos o corregirlos; le mostró que la vitalidad de estos está en sus usuarios, que son los que dan la pauta para definir el entorno, los colores, las circulaciones, las formas, las alturas y en general todas las dimensiones ideales; le explicó que cuando esos espacios tienen problemas de conformación son una fuente seria de agresión, por que es una agresión que no muestra una evidencia física, palpable, evidente o inmediata pero que silenciosamente están afectando aspectos importantes de la rutina y de la esencia de cada uno y que esa agresión silenciosa es la mas peligrosa, pues va avanzando sin que se tenga conciencia.

Le enseñó también que el tener en cuenta las fechas de nacimiento de los usuarios de un espacio era una herramienta para conocer su perfil, sus tendencias y tal vez sus miedos, para develar aspectos que determinaran muchas decisiones espaciales, pero que definitivamente ésta herramienta no debe ser mal entendida pues se corre el riesgo de mal interpretar los principios de esta ciencia; enfatizó entonces en el hecho de que el Feng Shui no es un tema esotérico, ni una forma de predicción, ni un tipo de Carta Astral o una fuente de manejo numerológico que puede revelar números de lotería por que no busca mostrarnos nuestro futuro, sino hacernos agradable nuestro presente optimizando la relación con los espacios donde se desenvuelven las rutinas.

Hang Lee le demostró que para llegar determinar los aspectos que generen una relación armónica entre el entorno y sus usuarios es necesario ir al sitio, hacer trabajo de campo, medir, entender, sentir, palpar para así poder develar ese mapa oculto de energías, de flujos, de ondas que posteriormente va a convertirse en el entorno, en la vida de quienes lo frecuentan y que por lo tanto, es atrevido –por decirlo menos- pretender hacer una asesoría de lejos, sin ir al sitio.

Con todo este conocimiento Rafael Ricardo entró a estudiar Arquitectura y entonces empezó a terminar de entender muchos de los conceptos que Hang Lee le había inculcado, pero que tal vez no había podido acabar de digerir por que todavía hacia falta empezar a relacionar todo este conocimiento con una percepción espacial que faltaba formar. Durante su carrera y a través de su hermana –María Teresa Guarín- conoció médicos como Mario Galindo y Santiago Rojas, que buscaban entender de que manera el espacio y las formas afectan, enferman o curan físicamente nuestro cuerpo y pudo constatar entonces que realmente un espacio mal conformado, mal distribuido es una fuente constante de agresión que afecta no solo el animo, también el cuerpo pues estas agresiones se somatizan y entonces entendió que puede existir relación entre una evidencia física positiva o negativa en nuestro cuerpo y su entorno.

La arquitectura y el Feng Shui son definitivamente un complemento ideal, una llave necesaria, casi le cuesta trabajo entender como es posible asesorar espacios sin contar con una formación de arquitectura o diseño, por que los espacios se perciben y se entienden realmente cuando la mente se forma en estas disciplinas.

Entonces el Feng Shui se convirtió en una metodología de estudio y una vez graduado de arquitecto en una metodología de trabajo, con la que ha podido desarrollarse profesionalmente, a pesar de que en esta sociedad dicha metodología confesada –muchas veces muy mal entendida- no siempre es bien recibida; el Feng Shui ha sido mal interpretado en esta cultura, se ha “prostituido” desde siempre, lo han convertido en una forma de predicción, en un tema de adivinación, en un “hágalo usted mismo”, lo han maltratado de tantas maneras, que ha perdido -o nunca a sido recibido con- seriedad en muchos círculos profesionales y sociales. Como el mismo afirma, el Feng Shui no es un tema de moda, es una ciencia desde la que se puede lograr un espacio con personalidad, con calidades y cualidades excepcionales a partir de la identificación de los lugares mas propicios a las necesidades especificas y al mismo tiempo no va en contravía de las modas, las tendencias, los gustos y estilos personales.